Un tema sensible en la sociedad pero del que muy poco se habla, es la atención a los adultos mayores. Para muchos son un sector de la sociedad poco relevante, una carga; pero lo cierto es que son personas con familia, necesitadas de afecto y cuidado especial, y ayudar a que sean valoradas es parte del trabajo de quienes les ofrecen asistencia domiciliaria.
Este servicio es tan completo que está pensado como un sistema asistencial que involucra a todos los miembros de la familia. En este sentido, garantiza que los destinatarios recibirán la atención necesaria y a su vez se educa a los familiares sobre la condición del adulto mayor, a través de lo cual, se crea conciencia para que ellos puedan entender los sentimientos y necesidades de su familiar.
No es sencillo, porque no todos los casos son iguales; algunos llegan a la ancianidad con mucha vitalidad y buen estado de salud física y mental; pero en la mayoría el paso de los años ha deteriorado notablemente sus capacidades y la senilidad exige un trato paciente y cariñoso.
Un asunto de familia
Si bien los destinatarios directos de la asistencia domiciliaria son los adultos mayores, el resto de la familia puede sacar mucho provecho para aprender sobre el cuidado que ellos necesitan.
Disponer de la asistencia domiciliaria ciertamente aligera la carga de responsabilidades, pero no significa que nos desentenderemos por completo del cuidado y atención que nuestro familiar requiere.
Al contrario, si hemos decidido que su cuidado será en casa, es porque seremos copartícipes de su asistencia y lo ideal es que se trate de un proceso en el que la familia vaya aprendiendo la forma adecuada de atenderles.
Por ello, es importante que todos se involucren en el proceso, recibiendo la información referente a la dieta, medicamentos, tratamientos y formas de resolver las posibles eventualidades que exijan acciones rápidas.
Recordemos que la vejez es una etapa de muchas dificultades, por tanto, procuremos ofrecerles a nuestros padres o abuelos cariño y atención dedicada para aliviar las molestias propias de la edad; esto es posible con una buena asistencia domiciliaria.






